—Está bien —respondió Vanessa sin titubear, confiaba en él, sabía que era un caballero—. Dame unos minutos. —Mordió sus labios.
—Está bien —contestó él, y se fue a sentar en uno de los sillones a esperarla. Caroline se había ido a dormir también.
Vanessa se metió con rapidez a su alcoba, se desmaquilló, se quitó la ropa, se colocó un pijama de seda de dos piezas pantalón y blusa, se calzó sus pantuflas, y volvió a salir.
—Estoy lista.
—Te ves muy bien. —Sonrió él.
Vanessa carcajeó bajito.