Ryan sonrió al escucharla con esa expresión tan seductora, la tomó por la cintura, la apretó a su cuerpo, sus labios hicieron contacto con los de Vanessa, sus lenguas se rozaron, y el fuego empezó a encenderse.
Los dedos de Ryan fueron acariciando la piel desnuda de los brazos de Vanessa, provocando que ella vibrara, y que miles de descargas aceleraran su ritmo cardíaco, y que un voraz incendio empezara a quemar su vientre, y provocara que su ropa interior se humedeciera.
El beso se volvió ca