Deveraux llegó a su casa después de un largo día en la oficina. Lo único que quería era descansar, relajarse en la biblioteca al leer un buen libro o algo simple como sentarse a mirar televisión. Algo que no solía hacer, pues su vida era demasiado ocupada como para perder tiempo procrastinado ante el televisor.
El vacío que cohabitaba con él en aquellas paredes no le placía en lo más mínimo, si cuando Katherine se fue sintió un dolor agudo en el pecho, muestra de un corazón roto, el que Anna se