Guillermo Deveraux le prometió a su hija que daría con Anna Collins, reconocía que se portó como un patán cuando aquella mujer fue hasta sus oficinas a reclamarle, cosa que lo exacerbó al límite de ser indolente y desagradecido. Además, sabía que le había infligido un gran dolor a la nana de su hija. No estaba seguro de por qué ella no formó una familia. Cuidar a su hija a medida que ella crecía no resultaba tan absorbente. Sin embargo, Anna jamás pretendió irse.
Su personal de seguridad le inf