Mundo ficciónIniciar sesiónDecir que Katherine pudo conciliar con el sueño era un absurdo. En primer lugar: porque no era su cama; segundo: tampoco era su casa, todo resultaba no solo nuevo y desconocido, sino absurdo; tercero: no confiaba en un desconocido y cuarto: seguía buscándole cabeza a lo que no tenía ni cuerpo, quizás esperando no haber errado en su decisión. Pudo seguir enumerando muchos de los factores por los que estuvo despierta casi toda la noche, pero se resisti&







