Después del gran triunfo que Elizabeth había tenido en el proyecto de la campaña de lanzamiento, las cosas estaban marchando tal como lo esperábamos, nadie había vuelto a meterse con ella ni mucho menos intentar sabotearla, al parecer había quedado bastante claro cuando lo expuse frente a todos. Elizabeth salió de su oficina y en el pasillo se cruzó con Elena, quien la saludó con una sonrisa fingida, y por supuesto no perdió la oportunidad para destilar su veneno. –Elizabeth, pero qué gusto ver