La noche envolvía la ciudad con su manto de tranquilidad, apenas roto por el suave ronroneo del auto que avanzaba por las calles iluminadas.
Ricardo y Carla estaban en la parte trasera, separados apenas por unos centímetros, mientras el chofer mantenía la vista fija en el camino. Carla giró la cabeza hacia Ricardo, sus ojos brillando con una mezcla de agradecimiento y algo más que no podía definir.
—Gracias por tu ayuda, Ricardo —dijo suavemente, rompiendo el silencio. Sus dedos jugueteaban ne