El cielo estaba cubierto de nubes grises cuando Sofía descendió del taxi, dejando que el aire fresco de la tarde acariciara su rostro. Decidió caminar las últimas cuadras hacia la mansión Ferreti; necesitaba tiempo para pensar, para aclarar la tormenta de emociones que se desataba dentro de ella.
Estuardo, el hombre con el que había compartido tantas promesas las últimas semanas, parecía dispuesto a poner su historia con Amanda por encima de su matrimonio. No podía entender cómo él se aferraba