Al día siguiente
Sofía despertó sobresaltada al escuchar unos toques suaves en la puerta.
Se dio cuenta de que Estuardo no estaba en el sillón, escuchó los sonidos lejanos del agua corriendo en el baño.
Se frotó los ojos y se levantó, acercándose a la puerta con paso lento, aún sintiendo el cansancio en su cuerpo tras la tensa noche anterior.
Al abrir la puerta, se encontró con Ricardo, el hermano de Estuardo, quien la miraba con una expresión amable pero algo incómoda.
—Sofía, lamento moles