Navegando por los pasillos laberínticos, Sofía sintió cómo su ansiedad aumentaba con cada paso.
Finalmente, se encontró en la cima de una gran escalera, el suave tintineo de los cubiertos, guiándola hacia el comedor abajo.
Respirando hondo, descendió, su mente llena de incertidumbres sobre lo que le esperaba.
Los pasos de Sofía resonaban sobre el suelo de mármol mientras se acercaba al comedor, su corazón latiendo al compás de cada paso.
Las imponentes puertas dobles estaban entreabiertas, re