Beverly mantuvo la postura seria y el rostro indignado mientras bajaban por el ascensor. Estaba segura de que esto le ganaría la confianza de Daniel nuevamente, se libraría de la culpa y ahora que Deanna lo había dejado, al fin tendría su oportunidad. Pero debía seguir siendo cautelosa.
Cuando llegaron a la oficina del jefe de seguridad todos se sorprendieron, rara vez el dueño bajaba hasta ese sótano.
- Buenos días, Sr. Colins –
- Buenos días, Sr. Crusher ¿Qué lo trae por aquí? –
- Necesito ha