Después de su discusión con Deanna a Harry le estaba costando todo. El trabajo lo aburría, Laura lo aburría, hasta la música comenzó a fastidiarle. No podía sacarse su mirada llorosa de la cabeza, la mueca de su boca triste. Culpa, sentía una culpa que lo torturaba. En el transcurso de esos días intentó muchas veces llamar, pero ni siquiera llegaba a marcar su número; ¿Qué le iba a decir? ¿Cómo se disculparía con ella?
Laura no sabía que hacer o a quién recurrir, el matrimonio que tanto quiso