37° Doble traición.
Rahyra despertó esa mañana sobresaltada, había tenido una pesadilla de sangre y fuego que la atormentó toda la noche y cuando abrió los ojos el sol aún no había salido, y no logró volver a conciliar el sueño, así que se aferró al costado de su esposo para que el calor del hombre le ayudara con el frio que entraba por las ventanas abiertas de la habitación.
Rahyra estaba más que acostumbrada al frio, el castillo de Belmonte estaba junto las montañas de niebla y el frio que bajaba de ellas era ta