33° Hablar de sacrificios.
Raeyron estaba cansado y estresado, tenía mucha sed y tambien le ardían las plan tas de los pies. Llevaba un buen rato esperando a aquel Maiken decidiera detenerse a descansar, pro el guarida caminaba y caminaba sin detenerse.
— ¿estás seguro que es al camino correcto? — le preguntó él y Maiken se encogió de hombros.
— ¿Acaso ves otro? — le preguntó Maiken — solo hay un camino y tenemos que apresurarnos.
— ¿No podemos descansar un poco? — le guardia negó con vehemencia.
— Estábamos a un día de