28° Huir.
Raeyron tenía frio, e incluso el estar sentado en el suelo al lado de la hoguera bajo la arena caliente le era insuficiente para conservar el calor.
Maiken estaba unos metros más allá y juntaba las provisiones que habían robado antes de salir del castillo de Valyor, parecía que no tenía buenas noticias.
Cuando llegó con él, se sentó a su lago y la piel del brazo del guardia rozó la suya, estaba tan cálida que Raeyron tuvo el impuso de acercarse más, pero se quedó quieto.
Ya era casi media noche