27° El regalo.
Durante el camino a su habitación, a Rahyra comenzó a entrarle un mareo incómodo, había rodado por las escaleras como una pelota de tela y eso a dejó mareada y un poco somnolienta.
— La reina tiene razón — dijo Maiken mientras caminaban — ese hombre debió de estar escondido en el castillo durante todo este tiempo esperando la oportunidad perfecta para escapar, por suerte aun no me había dormido — luego miró a Rahyra — por eso quiero estar a su lado todo el tiempo, hay riesgos en cada momento —