Capítulo 71 —La prueba
Vera no respondió enseguida.
La frase de Arturo siguió flotando en el salón, horrible y precisa, como una copa rota que nadie se atrevía a levantar del suelo.
—Tú no eres hija mía.
No podía ser verdad, o tal vez sí.
Ese fue el pensamiento que le heló la sangre: no la certeza, sino la posibilidad. Porque después de todo lo que había descubierto sobre Inés, después del diario, las páginas arrancadas, los secretos y las vidas paralelas, Vera ya no podía defender su mundo con