Capítulo 70 —Ya no era su hogar
Vera llamó a Arturo.
Mauro estaba de pie cerca de la ventana, con los brazos cruzados y la mandíbula todavía demasiado tensa. No le gustaba, nada de aquello le gustaba. Pero no volvió a decirle que no fuera. Había dejado claro que la decisión era de ella, y Vera había visto cuánto le costaba sostener esa promesa sin convertir el miedo en una orden.
Jorge estaba junto a la puerta, atento, como si incluso el sonido de la llamada pudiera volverse peligroso.
El teléfo