Capítulo 36 —La foto
La fotografía no tenía sangre. No tenía una amenaza escrita al dorso, ni una fecha marcada, ni una exigencia. Era una imagen sencilla, impresa en una hora, casi limpia: Vera en el jardín del refugio, de pie junto a Tomás, con el niño tomándole la mano como si esa mano pudiera sostenerlo del mundo entero.
Por eso mismo resultaba peor.
Mauro la miró durante varios segundos sin decir nada. Su rostro no cambió demasiado, pero Vera ya empezaba a leer ciertos silencios. No era la