Capítulo 23 —El lado de la cama
Cuando Vera salió del baño, la suite estaba casi a oscuras.
La ducha larga no había servido de mucho. Le había quitado el sudor, el olor de Mauro en la piel y la evidencia física del desastre, pero no le había devuelto el control. Seguía sintiendo la boca de él como una marca, las manos vendadas sujetándola, la mesa fría contra sus muslos y ese abandono feroz con el que ambos habían terminado atravesando una línea que, hasta esa noche, parecía hecha de odio.
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