Capítulo 21 —El choque
Vera respiró hondo. Dio un paso más cerca y apoyó una mano sobre el pecho de él, justo encima de una de las líneas negras de tinta. Sintió el latido firme, desbocado, golpeando contra su palma. Por un instante, ninguno se movió. Ella pudo notar que Mauro contenía la respiración, como si de verdad le estuviera dejando la decisión.
Eso fue lo que terminó de quebrarla. Se puso de puntas de pie y rozó sus labios. Al principio fue un beso suave. Casi tímido. Tan distinto a los