— Cuéntame… ¿Cómo te sientes? ¿Estás feliz?— me pregunta mientras se acerca, abrazándome desde atrás, susurrándome con delicia, mientras apoya su cara en mi hombro, la punta de su nariz, produciendo sensaciones exquisitas en mi piel. Estoy cerca de nuestro clóset acomodando alguna de la ropa que trajimos.
— Pues obviamente extraño todas las ciudades que visitamos, las vistas, la comida...—
— Las camas...— añade él de forma maliciosa y yo me río.
— Esas también—
— Claro, que no fueron solo e