—¿Y crees que Hans haga algo? Es decir... ¿Qué podría hacer? Realmente no puede interferir en el testamento— me decía Eliot. Yo estaba caminando de un lado a otro en su oficina, de tal manera que estaba a punto de abrir una canal en medio de su despacho.
—El testamento, el testamento, el testamento... es lo único que a él le importa. Como si hubiese luchado por obtener ese dinero, cuando lo único que hizo fue embaucar a mi madre. Confieso que me preocupa más el daño que ya han hecho sus palabr