Europa había sido más de lo que podía haber imaginado, y era gracias a él. Nunca había soñado ni siquiera algo así, era como la mejor luna de miel posible. Oliver me paseaba por los lugares más hermosos, se empeñaba en comprarme joyas y ropa, y nuestras maletas iban en aumento. Solo quería complacerme y hacerme feliz.
Cuando lo único que yo necesitaba era caminar con él de la mano, hablar en un pequeño café cerca de un puente y abrazarlos por las noches, mientras hacíamos el amor de forma apasi