—Mara dime algo por favor...— yo casi le suplicaba mientras estábamos sentadas en el sofá de mi casa. Mi amiga me miraba con los ojos bien abiertos y la boca que se le caía.
—Es que... es que no lo vi venir…—
—¿Piensas que no debí haberlo hecho? Que quizás… ¿fui demasiado fácil?— le preguntaba y ella reaccionaba.
—¡No! ¿Qué demonios dices? No, no lo creo. La verdad es que él es exageradamente atractivo... y no hicieron nada malo, estoy segura. Además, tú necesitabas algo de diversión amiga..