Voy como un desesperado al departamento sin siquiera comer o arreglarme, literalmente me cambié mi uniforme y salir por la puerta a pedir un taxi. Me habían confirmado que ella se había pedido el día de ayer y el de hoy, así que no estaba en el hospital.
El corazón parecía que se me iba a salir del pecho y las manos me temblaban mientras yo intentaba comunicarme con ella. De repente vi que mi celular había varias llamadas perdidas y mensajes de texto.
Al inicio eran amables recordatorios de q