Cuando me levanto por un momento, me pregunto en dónde estoy. Veo mi mesa, mis cosas, a lo lejos mi ropa. Estoy en la casa de mi abuela, de mi infancia, mi hogar. Al lado hay un espacio vacío de unas sábanas revueltas, y más allá la cuna de Olivia. Oliver había insistido en que debida ser movida acá, lo cual tiene toda la lógica del mundo.
Mi Oliver.
Había vuelto. Cuando yo había regresado del aeropuerto... me había sentido derrotada. Yo, ilusamente, había pensado que iba a tener uno de esos