—¿A Alemania...? Sabíamos que iba a ser una opción, pero pensé que no la ibas a aceptar, por lo menos por ahora... entendemos que es una maravillosa oportunidad...— me dice Emilia con preocupación.
Yo intento colocar mi mejor cara. Ayer justamente ella se había ido de la casa. Tuve que llamar al taxista para me confirmara que había llegado a casa sana y salva. Cuando el hombre me preguntó qué demonios le había hecho a esa pobre mujer, simplemente le dije que yo había sido un estúpido.
El hom