Cuando la noche ya habia avanzado lo suficiente como para que el cielo comenzara a despedir a la luna para recibir al sol, Hades volvio a envolverlos a ambos entre sus lazos negros como la noche, para transportarlos de regreso al cuarto de Lyra. O mejor dicho el umbral de esta.
Luego de intercambiar un par de palabras más, ambos se quedaron callados, observando la puerta cerrada, negándose a despedirse el uno del otro.
Logrado reunir el valor suficiente, Lyra se volvió hacia Hades con ojos supl