Lo que Hades llamaba primera hora de la mañana, Lyra solía llamarla la hora ideal para dormir, soñar y abstraerse en aquel mágico mundo ideal.
O al menos lo era, hasta que el extraño enmascarado se hizo partícipe de estos, danzando con Lyra su baile excepcionalmente perfecto, mientras la intriga e incertidumbre abrían una puerta al interior de su mente de la cual no habría retorno.
La pareja de aquella danza mantenía su rostro totalmente oculto, por lo cual su identidad era desconocida para la