Miles no cerró la boca ni un segundo desde que Hades había salido de la sala de té, en completo opuesto a ella, Gwen no emitió una sola palabra, ni siquiera un suspiro, solo el más aturdidor de los silencios.
—Tu hermano si que tiene cojones para treverse a enfrentar al rey… y en su propio castillo—volvio a decir Miles mientras le daba otro mordisco a su galleta dulce.
Había mencionado aquel hecho como mínimo unas ocho veces mientras que Lyra engullia toda la comida que le era posible.
Tenía ha