¿Entregarse o no entregarse?
Ese era el mayor tormento que acongojaba a la hermosa chica de dorada cabellera, mientras los labios de Hades se aproximaban más y más cerca de ella.
Sus fuertes brazos la rodeaban con firmeza y delicadeza en igual medida, mientras su embriagador aroma llenaba sus fosas nasales, seduciendola, al igual que aquella penetrante mirada púrpura colmada de estrellas, capaz de corromper cualquier alma.
Lyra sería una completa hipócrita si decía que no sentía deseo, lujuria