La mirada azul con iris dorado de Lyra viajo por el trabajado y tonificado cuerpo del rey, asombrandose de lo magnífico y espectacular que podría llegar a ser un cuerpo.
Sin embargo, sus traicioneros ojos no se detuvieron allí, migraron alrededor de su abdomen firme y se deslizaron sobre los remolinos de tinta, buscando el origen de estos debajo de los ceñidos pantalones oscuros.
"¿Que haces aquí?" Había dicho el, y ella no tenía la más pálida idea de que responder.
No al menos de forma raciona