Paula resopló, su mirada se llenó de tristeza, jamás había pisado un centro comercial, las compras ella las realizaba en el mercado del barrio en el cual vivía.
—¡Estoy listo! —gritó Cris. El pequeño apareció con el cabello completamente humedecido y peinado todo para atrás.
Juan Andrés no pudo evitar reír al verlo.
—Parece que te lamió un gato —bromeó, se aproximó a él, y le arregló los risos, luego inhaló aquel aroma tan fuerte. —¿Te pusiste mi colonia? —cuestionó con seriedad.
El pequeño