Capítulo 37: Sabor a fresa.
Paula reaccionó, se alejó de él de golpe.
—No juegues conmigo —advirtió—, siempre has repetido que un hombre como tú, jamás se fijaría en alguien como yo —recalcó, y se alejó a prisa hasta la alcoba.
Juan Andrés se quedó estático, se llevó la mano a la frente, su soberbia ahora le estaba pasando factura, había ofendido a Paula en reiteradas ocasiones por su condición humilde, y era lógico que pensara que él solo estaba jugando.
«Pero ¿qué era lo que realmente le inspiraba Paula?» se cuestion