Esa noche la familia entera estuvo junto a Juan Andrés apoyándolo, agradecía que todos estuvieran a su lado, pero no dejaba de sentirse desolado, con ese nudo que le ahogaba.
Se acostó junto al niño, lo abrazó, no había tenido el valor de decirle sobre lo de Paula, pero el pequeño era muy inteligente y no le podía ocultar las cosas por más tiempo.
Deambuló como un alma en pena durante el resto de horas, miraba la oscura noche, desde la terraza, y pensó que quizás perder a Paula era el castig