Elizabeth entró a su oficina casi corriendo.
Ver a Roger después de lo ocurrido la noche anterior la había alterado mucho y ya no sabía cómo comportarse frente a él.
Una parte de ella quería lanzarse a sus brazos y que le mintiera de nuevo, que la hiciera creer que le importaba y otra, la que se castigaba a sí misma, estaba muy avergonzada por haber sido tan débil.
Ese hombre la tenía en sus manos y ella no pensaba demostrárselo.
Podía fingir que no le afectaba, que tenía la facilidad de acosta