13. Coqueteo Inocente
13 Elliot
La veía entre divertido y curioso, no entendía porque me decía estas cosas. Fue su hermano el que la mandó a espiarme.
—Vamos, así me espías de cerca y no andas subiéndote en lugares peligrosos, no me lo perdonaría —puse dramáticamente mi mano en el corazón.
—¿Ves? Ya me agradas más. Solo falta que te gusten las motos —me dijo en tono de burla.
—No, gracias me gusta mi vida como está.
—¿Cómo está? —indaga curiosa.
—Vivo, respirando —le expliqué.
Me quité mis lentes y tomé mi chaqueta