Epílogo Tres: Samantha, Roberto y Gloria.
Los dos años siguientes a los sucesos que pasaron, puedo decir que la vida de todos encontró un nuevo orden.
Mi padre, quien recientemente había quedado viudo, reconecto perfectamente con la señora Gloria, quien en su juventud fue una madre para él. Sobre todo cuando su propia madre no estuvo, razón por la cual fue casi natural que él se quedara al lado de Gloria, cuidándola y acompañándola. Y, es que bueno, ambos, a pesar de tenernos, estaban solos y era una forma de tener al alguien similar