Epílogo Cuatro: Nicolás y Sámara.
En cuanto a Nicolás, los últimos dos años se podía afirmar que había crecido y madurado, más de lo que incluso el mismo esperaba, y, es que no era para menos, con todo lo vivido y él teniendo que hacer cara como el hermano mayor y principal pilar del núcleo familiar, era quien más presión había cargado de alguna manera u otra.
Aunque claro, todo este proceso de crecimiento personal a nivel espiritual y emocional; no lo había vivido solo.
Se había destacado en su nuevo puesto como director de