Capítulo 19: Un poco más.
Una vez en las calles de la capital, el asalto fue sensorial. El ruido de la noche, el hedor a basura, orina y pescado rancio, y la abrumadora cercanía de la gente golpearon a Lyra.
Ella nunca había visto su ciudad desde este ángulo de miseria y desesperación. Kaelan la tomó firmemente del brazo y la pegó a su costado.
—Mantente cerca y no hables a menos que sea necesito —susurró en su oído—. Y no demuestres miedo. Eres la mujer de un soldado, debes ser dura y silenciosa para evitar problemas.
Pasaron por tabernas ruidosas y callejones sucios donde Kaelan se comunicaba ocasionalmente con los hombres de su pequeño séquito de Aethel, que esperaban en las esquinas, usando dialectos rápidos y ásperos que Lyra no entendía.
En un momento, pasaron junto a un grupo de borrachos que las silbaron y dijeron vulgaridades. Kaelan se detuvo con el cuerpo tenso con los ojos bañados en puro acero, y los borrachos se encogieron de miedo antes de que Kaelan hiciera un movimiento.
Kaelan no d