Capítulo 18: Escapar.
El escape se planeó con la precisión fría y táctica de una operación militar. El tiempo era el enemigo; cada hora que Lyra y Kaelan permanecían en el castillo aumentaba la probabilidad de que el verdadero Canciller, el que conocía cada grieta en la seguridad, diera el golpe final.
Kaelan había dispuesto ropa sencilla para ambos en un baúl oculto: lana basta y oscura, capuchas que ocultaban sus rostros hasta la nariz y botas de cuero gastadas, que se sentían pesadas y ajenas en los pies acostum