Mis pies descalzos resuenan sobre el piso, voy de aquí para allá guardando todas mis cosas, hasta el último clip de cabello. Llamo a mi padre y por fin responde luego de muchos intentos, no puedo evitar romper en llanto cuando escucho su voz adormilada.
—Meryl, cariño, ¿por qué lloras? Dime... ¡Meryl! —responde alterado y con preocupación.
—Papá... Ven por mí, vamos a vivir en tu casa de nuevo, ya no vamos a vivir con Henry nunca más, empaqué mis cosas, estoy lista para irme... —Por cortos mome