Dylan se detuvo, sus labios aún rozaban los de Marella mientras ambos respiraban profundamente. Al notar cómo ella quedaba sin aliento, se apartó apenas un instante para mirarla a los ojos, esos ojos que parecían desarmarlo sin remedio.
—¿Qué pasa? —preguntó Marella, sin ocultar la chispa juguetona que se encendía en su mirada mientras una sonrisa peligrosa se dibujaba en sus labios—. ¿Acaso tienes miedo?
Él negó con la cabeza, pero una sombra de vulnerabilidad cruzó su expresión, apenas percept