Máximo caminaba sin rumbo, con los pensamientos retumbando en su mente, cuando de repente, un claxon resonó en el aire, haciendo que se detuviera en seco.
El sonido le sacó de su trance. Miró hacia el auto estacionado, y vio a Eduardo salir de él, con paso firme, acercándose a él con una expresión de angustia en el rostro.
Sus ojos se encontraron, y en ese momento, Máximo sintió una mezcla de dolor y confusión que lo invadió por completo.
Una lluvia ligera comenzó a caer, empapando sus cuerpos y