Dylan se despidió apresuradamente, prometiéndole a Marella que volvería pronto. Ella lo observó con preocupación mientras se alejaba, notando el gesto tenso en su rostro.
Sin embargo, Franco, que había estado pendiente de la situación, decidió acompañarlo.
—¿Qué estará pasando? —se preguntó Marella en voz baja, inquieta.
—No te angusties —dijo Miranda, intentando aliviar la tensión en la sala—. Con noticias tan maravillosas como estás, ¡todo estará bien! ¡Voy a ser abuela!
Marella trató de sonre