Darrel salió de casa mientras Mora dormía profundamente. Su respiración tranquila y su semblante sereno contrastaban con la tormenta que rugía dentro de él.
El recuerdo de su esposa llorando por las maliciosas calumnias de Tina lo llenaba de rabia. No podía permitir que alguien dañara a la mujer que amaba y menos a su hijo, que crecía dentro de ella.
Condujo hacia el departamento de Tina, cada kilómetro que recorría alimentando su furia. Para él, no había peor villanía que ensuciar el amor puro