Los ojos de Marella reflejaron el temor mientras intentaba alejarse.
—¿Qué haces aquí? —preguntó, su voz temblando.
Eduardo la sujetó del cuello, mirándola con rabia.
—¿A quién esperas aquí?
Ella luchaba, sintiendo la presión en su garganta, mientras Dylan se acercaba, listo para intervenir. En un instante de desesperación, Marella le propinó un golpe bajo a Eduardo, quien cayó al suelo gritando de dolor.
—¡Maldita perra! —exclamó, intentando levantarse.
—Hice lo que querías al disculparme con t