Los ojos de Alexander se abrieron de par en par.
Por un instante, pareció que el mundo se detenía frente a él. Su mirada recorría los papeles como si no lograra procesar lo que estaba viendo, como si cada palabra fuera absurda, imposible… como si aquello no pudiera estar ocurriendo realmente.
Pero estaba ocurriendo.
No dijo nada. Ni una sola palabra.
Ese silencio fue más pesado que cualquier grito.
Tomó los documentos con lentitud, intentando que sus manos no delataran lo que sentía. Sus dedos t