"—¡Ella es una rara!
—¡Apúrense y mátenla!
—¡Atrapenla! ¡Ahí está!
—¡Atrapenla rápido!
—¡Se escapa!"
«No, basta» «Duele, duele mucho» «¡Deténganse por favor!»
Con un sobresalto, Kathy despertó en su cama, con el lado de su esposo totalmente frío.
—Mierda—jadeó—. ¿Qué fue eso? ¿Un sueño?—se restregó la cara—. ¿Estaba soñando…?
(...)
«Sé que no he tenido un sueño en años, pero eso me dejó un sabor amargo en la boca»
Siguió tomando su helado a las ocho de la mañana. ¡No es su culpa! ¡Es lo único